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Jorge III del Reino Unido (4 de junio de 1738 - 29 de enero de 1820) fue rey de Gran Bretaña e Irlanda, brevemente rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda hasta 1812 y rey de Gran Bretaña hasta su muerte en 1820. Simultáneamente ostentó los títulos de duque de Brunswick-Lüneburg, elector de Hannover y duque de Bremen y príncipe de Verden (1760-1820).

Infancia

Jorge Federico Guillermo de Hannover y Sajonia-Gotha nació el 4 de junio de 1738 en la ciudad de Londres, en el Reino Unido de Gran Bretaña, hijo del Príncipe de Gales Federico y de su esposa la princesa Augusta de Sajonia-Gotha. Con su nacimiento, la pareja bienvenía al mundo a su primer hijo varón, aunque segundo vástago, al haber tenido antes a la princesa Augusta de Gran Bretaña.

Tenía 8 hermanos: Augusta, Duquesa de Brunswick-Wolfenbüttel (1737-1806); Eduardo, Duque de York y Albany (1739-1767); Isabel (1741-1759); Guillermo Enrique, Duque de Gloucester y Edinburgo (1743-1805); Enrique, Duque de Cumberland y Strathearn (1745-1790); Luisa (1749-1768); Federico (1750-1765) y Carolina Matilda, Reina de Dinamarca y Noruega (1751-1775).

El príncipe pasó su infancia en Lencester Sqre, donde fueron educados él y su hermano Eduardo por tutores privados. Fue el primer rey de Gran Bretaña de la Casa Hannover en no solo haber nacido en el país, sino hablar la lengua como la suya materna. A pesar de ser su hijo, el rey Jorge II despreciaba al Príncipe de Gales y tenía poco interés en sus nietos. Sin embargo, en 1751 fallece Federico y Jorge se convierte en el nuevo Duque de Edinburgo, siendo tres semanas más tarde embestido Príncipe de Gales por su abuelo.

Matrimonio y descendencia

En 1759, Jorge hizo un intento por desposar a Lady Sarah Lennox (1745-1826) pero al final fue convencido de abandonar las pretensiones sobre la aristócrata de 14 años.

Al año siguiente, su abuelo fallece y él se convierte en rey Jorge III del Reino Unido y de Irlanda. Es entonces que la búsqueda de una buena candidata a esposa se intensifica. Tras rezachar a su cuñada la princesa Sofía Carolina de Brunswick-Wolfenbüttel, y abandonar las esperanzas de su madre de casarlo con su sobrina Federica Luisa de Sajonia-Gotha, el rey finalmente desposa el 8 de septiembre de 1761 a la princesa Carlota de Mecklemburgo-Strelitz. Su unión fue sin embargo muy feliz hasta el deteoramiento mental de Jorge III y este nunca tuvo ninguna amante. Juntos tuvieron 15 hijos que fueron:

  • Jorge IV (palacio de St James, 12 de agosto de 1762 - castillo de Windsor, 26 de junio de 1830), sucesor de su padre en el trono.
  • Federico de York (palacio de Buckingham, 16 de agosto de 1763 - Rutland House, 5 de enero de 1827), creado duque de York y de Albany (29 de noviembre de 1784).
  • Guillermo IV (palacio de Buckingham, 21 de agosto de 1765 - castillo de Windsor, 20 de junio de 1837), creado duque de Clarence y de St Andrews (1789); sucesor de su hermano mayor en el trono con el nombre de Guillermo IV.
  • Carlota Augusta Matilde (palacio de Buckingham, 29 de septiembre de 1766 - Ludwigsburg, 6 de octubre de 1828), creada Princesa Real (octubre de 1766) y formalmente desde el 22 de junio de 1789; casada con Federico I, rey de Wurttemberg.
  • Eduardo Augusto (palacio de Buckingham, 2 de noviembre de 1767 - Woodbrook Cottage, Sidmouth, Devon, 23 de enero de 1820), creado duque de Kent y de Strathearn (23 de abril de 1799), padre de la futura reina Victoria.
  • Augusta Sofía (palacio de Buckingham, 8 de noviembre de 1768 - Clarence House, 22 de septiembre de 1840).
  • Isabel (palacio de Buckingham, 22 de mayo de 1770 - Fráncfort del Meno, Hesse, 10 de enero de 1840), casada con el landgrave Federico VI de Hesse-Homburg.
  • Ernesto Augusto (Queen's House, St James's Park, 5 de junio de 1771 - Schloss Herrenhausen, 18 de noviembre de 1851), creado duque de Cumberland y de Teviotdale (29 de agosto de 1799); sucesor de su hermano Guillermo IV como elector -titular- de Hannover, siguiendo las leyes sálicas que supuestamente regían al Electorado de Hannover (20 de junio de 1837 a 1851).
  • Augusto Federico (palacio de Buckingham, 27 de enero de 1773 - palacio de Kensington, 21 de abril de 1843), creado duque de Sussex y conde de Inverness (27 de noviembre de 1801).
  • Adolfo Federico (palacio de Buckingham, 24 de febrero de 1774 - Cambridge House, Piccadilly, Londres, 8 de julio de 1850), creado duque de Cambridge y conde de Tipperary (17 de noviembre de 1801).
  • María (palacio de St James, 25 de abril de 1776 - Gloucester House, 30 de abril de 1857), casada con su primo Guillermo Federico de Hannover, duque de Gloucester y Edimburgo.
  • Sofía (palacio de Buckingham, 3 de septiembre de 1777 - Vicarage Place, Kensington, 25 de julio de 1848).
  • Octavio (palacio de St James, 23 de febrero de 1779 - palacio de Kew, 3 de mayo de 1783).
  • Alfredo (castillo de Windsor, 22 de septiembre de 1780 - castillo de Windsor, 20 de agosto de 1782).
  • Amelia (castillo de Windsor, 7 de agosto de 1783 - castillo de Windsor, 2 de noviembre de 1810).

En 1762, Jorge compró lo que se convertitía en el Palacio de Buckingham como residencia familiar. Sus otras residencias eran el Palacio de Kew y el Castillo de Windsor. Pasó toda su vida en el sur de Inglaterra y no viajaba demasiado. Aún así, en los 1790’s, el rey y su familia visitaron Weymouth, en Dorset, que ayudó a que se popularizara como un resorte marítimo en Inglaterra.

Rey de Gran Bretaña e Irlanda, Elector de Hannover (1760-1800)

Jorge III llegó al poder en 1760, tras la muerte de su abuelo Jorge II. Esta década estuvo marcada por la inestabilidad burocrática, que condujo a que los Whigs acusaran a Jorge III de ser un autócrata a la manera de Carlos I. El incompetente lord Bute dimitió en 1763, permitiendo a los Whigs volver al poder. Más tarde ese año, el gobierno británico publicó la Proclamación Real de 1763 que colocó un límite sobre la expansión al oeste de las colonias norteamericanas. El objetivo de la Proclamación era obligar a los colonos a negociar con los indios norteamericanos la compra legal de la tierra y, por lo tanto, reducir la costosa guerra fronteriza que había surgido por conflictos de territorios. La Línea de Proclamación, como sería conocida, fue increíblemente impopular entre los norteamericanos y al final se volvió otro obstáculo en la relación entre los colonos y el gobierno británico, que conduciría finalmente a la guerra. Con los colonos norteamericanos cada vez más reticentes en pagar los impuestos británicos, se hacía difícil para la Corona costear sus incursiones militares y la defensa de las colonias norteamericanas de levantamientos nativos. De este modo, después de que George Grenville fuera nombrado primer ministro, introdujo la Ley del Timbre, que impuso un impuesto de timbres en todo el papel impreso en las colonias británicas en Norteamérica. Grenville intentó reducir a Jorge III a una mera marioneta. El rey solicitó a William Pitt el Viejo que aceptara el cargo de primer ministro, pero este rehusó. Jorge III entonces se decidió por el marqués de Rockingham, Charles Watson-Wentworth, y despidió a Grenville en 1765.

Lord Rockingham revocó la impopular Ley del Timbre de Grenville. No obstante, tuvo que afrontar considerables desacuerdos dentro del mismo Parlamento, y fue sustituido en 1766 por William Pitt, a quien el rey nombró conde de Chatham. Lord Chatham resultó estar a favor de los norteamericanos, criticando las actitudes ásperas de sus colegas hacia los colonos. Jorge III, sin embargo, estimó que el deber principal de los colonos era someterse a él y a Gran Bretaña y se ofendió por la actitud rebelde de los norteamericanos. Lord Chatham enfermó en 1767, permitiendo al duque de Grafton Augustus FitzRoy encargarse del gobierno (aunque no obtuvo el cargo de primer ministro de manera formal hasta 1768). Los ataques políticos que sufrió le llevaron a renunciar en 1770, con lo que los Tories volvieron al poder.

El gobierno del nuevo primer ministro, Frederick North, estuvo principalmente afectado por la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Los norteamericanos se mostraron cada vez más hostiles a las tentativas británicas de imponer impuestos en las colonias. En el Motín del té de 1773, una muchedumbre lanzó al mar más de 340 cajones de té en el puerto de Boston como protesta política. En respuesta, Lord North introdujo las Leyes Punitivas (también conocidas como las Leyes Coactivas o las Leyes Intolerables por los colonos). El puerto de Boston fue cerrado y se suspendieron las elecciones legislativas en la colonia de Massachusetts. Esto llevaría a la posterior independencia d elos Estados Unidos.

Ministerio de William Pitt y locura del rey

Para Jorge III, la elección de William Pitt el Joven fue una gran victoria. El rey sentía que el panorama probaba que él todavía tenía el poder de designar a los Primeros Ministros sin tener que apoyarse en ningún grupo parlamentario. A lo largo del ministerio de Pitt, Jorge III apoyó con entusiasmo muchas de sus políticas. Para ayudar a Pitt, Jorge III creó nuevos títulos nobles en un tiempo récord. Los nuevos pares llenaron la Cámara de los Lores, permitiendo que Pitt conservara una firme mayoría.

Durante el ministerio de Pitt, Jorge III fue extremadamente popular. El público apoyó los viajes exploratorios al océano Pacífico. Jorge III también ayudó a la Royal Academy con grandes concesiones económicas de sus fondos privados. Además, los británicos admiraban la fidelidad que el rey profesaba a su esposa, al contrario de sus dos antecesores. Se hicieron también grandes avances en diversos campos, tales como la ciencia y la industria.

La salud personal de Jorge III, sin embargo, estaba en muy malas condiciones. Sufría una enfermedad mental, que ahora se cree era un síntoma de la porfiria (estudios realizados en 2004 de muestras capilares del rey revelaron niveles extremadamente altos de arsénico, un causante posible de la enfermedad). Anteriormente, el rey había sufrido un breve episodio de la enfermedad en 1765, pero comenzó una crisis más larga en 1788. Pese a que ya estaba enfermo en el verano de 1788, Jorge III se sentía lo suficientemente sano como para aplazar la convocatoria del Parlamento del 25 de septiembre al 20 de noviembre. Durante este intervalo, sin embargo, Jorge III mostró síntomas de demencia imposibles de ignorar y representó una amenaza a su propia vida. Cuando el Parlamento se reunió de nuevo en noviembre, el rey no podía, como era costumbre, hacer su discurso inaugural para señalar la agenda para la próxima sesión legislativa. Según una práctica establecida desde hace mucho tiempo, el Parlamento no podía iniciar sus sesiones hasta que el rey hubiera hecho el Discurso del Trono. El Parlamento, sin embargo, no hizo caso de esta costumbre y comenzó a discutir las provisiones para establecer una regencia.

Charles James Fox y William Pitt discutieron quién tenía el legítimo derecho a asumir el control del gobierno durante la enfermedad mental del soberano. Aunque ambas partes convinieron que lo más razonable sería que ocupase la Regencia el hijo mayor de Jorge III, el príncipe de Gales y heredero del trono británico, discreparon sobre las bases que tendría la regencia. Fox sugirió que el príncipe de Gales tenía el legítimo derecho de actuar en nombre de su padre enfermo; Pitt rebatió diciendo que lo mejor era que el Parlamento nombrara al Regente.

Los procedimientos a seguir fueron retrasados, preguntándose el pueblo qué autoridad tenía el Parlamento para nombrar una regencia, mientras que su primera sesión ni siquiera había sido abierta formalmente por el soberano. Pitt propuso la solución al problema, basándose en una desconocida y fraudulenta ley inglesa que permitía la delegación de funciones del monarca de modo excepcional. Como algo preestablecido desde hacía mucho, el soberano podía delegar muchas de sus funciones en los Lores Comisionados mediante Letras Patentes, que eran validadas por la estampa del Gran Sello Real. Se propuso que el guardián del Gran Sello, el Lord Canciller, estampara el sello en una Letra Patente donde el rey supuestamente delegaba algunas facultades, pero obviamente sin el consentimiento del demente soberano. Aunque tal acción era ilegal, Pitt sabía que no sería posible cuestionar la validez de las Letras Patentes, pues la presencia del Gran Sello sería algo concluyente en la Corte.

El segundo hijo de Jorge III, el príncipe Federico, duque de York, denunció la propuesta de Pitt como «inconstitucional e ilegal». No obstante, designaron a los Lores Comisionados y el Parlamento empezó sus sesiones debido a la urgencia de la situación. En febrero de 1789, se envió a la Cámara de los Comunes una Ley de Regencia, autorizando al príncipe de Gales a actuar como regente, que fue aprobada. Pero antes de que la Cámara de los Lores la votase, Jorge III se recuperó de su enfermedad gracias a los cuidados del doctor Francis Willis. Ciertamente el rey confirmó las acciones de los Lores Comisionados como válidas, pero reasumió el control total del gobierno.

Guerras Napoleónicas

Después de que Jorge III se recuperara de su enfermedad, su prestigio aumentó considerablemente. La Revolución francesa, en la cual la monarquía francesa había sido derrocada, preocupó a muchos terratenientes británicos. Francia declaró posteriormente la guerra a Gran Bretaña en 1793, y Jorge III pronto representó la resistencia británica. El rey permitió que Pitt aumentara los impuestos, formara ejércitos y suspendiera el privilegio de la escritura de los habeas corpus por el inicio de la guerra.

Por bien preparada que Gran Bretaña estuviese, Francia era más fuerte. La Primera Coalición(que incluía a Austria, Prusia y España) fue derrotada en 1798. La Segunda Coalición (que comprendía a Austria, Rusia y el Imperio otomano) fue vencida en 1800. Al final, Gran Bretaña tuvo que luchar sola contra Napoleón Bonaparte.

En aquel mismo año de 1800, una breve tregua permitió a Pitt centrar sus esfuerzos en Irlanda, donde había habido un levantamiento popular en 1798 con colaboración y desembarco de tropas francesas. El Parlamento aprobó entonces el Acta de Unión de 1800, que establecía que, a partir del 1 de enero de 1801, el Reino de Gran Bretaña y el Reino de Irlanda se convertirían en una sola nación, conocida como el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Jorge III aprovechó la oportunidad para renunciar a toda reclamación sobre el trono de Francia, algo que soberanos ingleses y británicos habían mantenido desde el reinado de Eduardo III. Algunas veces se sugiere que Jorge III aceptó abandonar sus pretensiones conforme a lo estipulado en el Tratado de París o en el Tratado de Amiens. Cronológicamente, esto no tendría ninguna lógica; el Tratado de París fue firmado en 1783 y el Tratado de Amiens en 1802 (después de que Jorge III hubiera renunciado formalmente al trono de Francia). Se ha sugerido que a Jorge se le ofreció el título de "Emperador de los Británicos y de Hannover", pero lo rechazó. A. G. Stapleton escribió que Jorge III «sintió que su verdadera dignidad consistía en lo que era sabido en Europa y el mundo entero, el adecuado e indiscutible estilo que pertenecía a la corona británica».

La impopularidad de Pitt aumentó cuando planeó quitar ciertas incapacidades legales que se habían aplicado a los católicosdespués de la Unión. Jorge III declaró que estos "emancipados" católicos le habían hecho violar su juramento de coronación, en el cual los soberanos prometían mantener el protestantismo. El rey exclamó: «¿Dónde está el poder en la tierra que pueda absolverme de la observancia de cada oración de aquel juramento, particularmente en el que me está requiriendo mantener la reformada religión protestante?... No, no, prefiriría pedir mi pan de puerta en puerta a través de Europa, que consentir cualquier medida a favor de los católicos. Puedo renunciar a mi corona y retirarme del poder. Puedo abandonar mi palacio y vivir en una cabaña. Puedo poner mi cabeza en el patíbulo y perder la vida, pero no puedo romper mi juramento».

Frente a la clara oposición a sus políticas religiosas, Pitt amenazó con dimitir. Entretanto, el rey sufrió otro ataque de locura, pero se recuperó rápidamente. El 14 de marzo de 1801 Pitt fue formalmente sustituido por el portavoz de la Cámara de los Comunes, Henry Addington, vizconde de Sidmouth. Como Addington era un amigo próximo, Pitt permaneció como su consejero privado. El ministerio de Addington fue particularmente intrascendente, pues no se hizo casi ninguna reforma o se tomaron nuevas medidas. De hecho, la nación estaba fuertemente en contra de cualquier idea de reforma, ante el temor de que se reprodujera la Revolución francesa. Aunque llamaron un comportamiento pacificador en el Reino Unido, el público deseó una acción fuerte en Europa, pero Addington no pudo hacerlo. En octubre de 1801, hizo las paces con Francia, y en 1802 se firmó el Tratado de Amiens.

Jorge III no consideraba la paz con Francia como «verdadera», sino que era nada más un experimento. En 1803, las dos naciones se volvieron a declarar la guerra. En 1804, Jorge III se vio nuevamente afectado por la porfiria; tan pronto como fue capaz de continuar su gobierno, descubrió que Enrique Addington era odiado por el público y que no era confiable para dirigir la nación en guerra. En su lugar, el público tendió a poner más fe en William Pitt el Joven. Pitt intentó designar a Charles James Fox en su ministerio, pero Jorge III lo rechazó. El rey tenía aversión a Fox, que había animado al príncipe de Gales a que llevara una vida extravagante y costosa. William Wyndham Grenville I barón Grenville percibió esto como una injusticia a Fox, y rechazó entrar en el nuevo ministerio.

Pitt se concentró entonces en formar una coalición con Austria, Rusia y Suecia. La Tercera Coalición, sin embargo, tuvo el mismo final que la Primera y Segunda Coaliciones, siendo derrotada en 1805. Una invasión de Napoleón parecía inminente, pero la posibilidad desapareció después de que el Vicealmirante Horatio Nelson, I vizconde Nelson, obtuviera la célebre victoria en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805).

Los reveses en Europa afectaron la salud de William Pitt. Tras su muerte en 1806, se abrió de nuevo la cuestión de quién debía servir en el ministerio. Lord Grenville se convirtió en primer ministro, y en su «Ministerio de todos los talentos» incluyó a Charles James Fox. El rey estaba extremadamente en desacuerdo pero fue forzado a capitular ante el nombramiento. Después de la muerte de Fox en septiembre de 1806, el rey y el ministerio entraron en conflicto abierto. El ministerio había propuesto una medida para que se permitiera a los católicos desempeñar servicio activo en las fuerzas armadas. Jorge III no solo había mandado anular dicha medida, sino que también llegó a un acuerdo de que nunca se volviera a tratar de introducir tal medida. Los ministros acordaron desestimar la medida entonces pendiente, pero desestimaron rechazarla en el futuro. En 1807, todos los ministros de la administración Pitt fueron despedidos y sustituidos por el duque de Portland como el primer ministro nominal, con el poder real en las manos del Canciller de Hacienda Spencer Perceval. Disolvieron el Parlamento y las elecciones subsiguientes dieron al ministerio una mayoría fuerte en la Cámara de los Comunes. Jorge III no tomó ninguna otra decisión política importante durante su reinado; el reemplazo del duque de Portland por Perceval era de poca importancia.

Locura del Rey, últimos años de vida y caída de Gran Bretaña e Irlanda

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